Revista Vértigo
18 de octubre de 2009
La Sociedad exige al Congreso una contrarreforma electoral
La reforma electoral aprobada en 2007 dejó sin derechos políticos a
los ciudadanos que no forman parte de algún partido: la libertad de
expresión, el derecho a la información, así como la posibilidad de
ser electo a un cargo de elección popular o bien contar con un
espacio en algún medio de comunicación electrónico para difundir sus
ideas, quedaron conculcados para la mayoría de los mexicanos.
Nadie, sólo los partidos políticos, sus representantes y candidatos,
tienen la posibilidad de ejercer sus derechos políticos a plenitud,
lo cual crea ciudadanos de primera y de segunda: los que participan
activamente en los procesos electorales e incluso en la vida
política del país, y los que simplemente son espectadores, cuyo
único derecho es el de ir a votar el día de los comicios.
Por ello, organismos ciudadanos nacionales, así como también de
carácter internacional, exigen al Congreso que restituya a los
mexicanos sus garantías fundamentales, establecidas tanto en la
Constitución General de la República como en los tratados
internacionales firmados por el Estado Mexicano.
…
Cancelación de derechos
En entrevista, Mao Sáenz, coordinador del Frente de Promoción y
Defensa de las Agrupaciones Políticas Nacionales (APN), señala que
la reforma electoral del 2007 fue regresiva en cuanto a la
participación ciudadana y a la vida democrática del país, puesto que
canceló el acceso político pacífico de los ciudadanos a los espacios
de poder.
Afirma que hubo varios derechos que se cancelaron: “Empezaría por
señalar que se canceló la posibilidad de constituir partidos
políticos nuevos cada tres años; ahora, por ley, es cada seis, con
lo que se violan derechos fundamentales: es inconstitucional porque
se está conculcando el derecho de asociación. Bajo ese mismo
criterio, mañana dirán que no se pueden formar partidos sino cada
doce años, luego cada 20 o 50… y eso y un dictadura es lo mismo, que
no nos vengan a engañar con que vivimos en un sistema democrático”.
Añade: “Pretenden que no haya nuevas organizaciones políticas que
les compitan los votos, pero sobre todo que no les compitan el
presupuesto millonario que reciben. Considera que los tres partidos
mayoritarios muestran su ambición desmedida, pretendiendo cerrar
todos los canales de participación política ciudadana
independiente”.
Asimismo, destaca que “el monopolio de acceso al poder político que
creó esa reforma cierra los caminos institucionales a muchos grupos
que no simpatizan con ninguno de los partidos políticos existentes”.
En la práctica, agrega, “la reforma impide que la ciudadanía
organizada pueda competir por los espacios de toma de decisión que
definen el rumbo del país”.
Por otro lado, dice, “las agrupaciones políticas nacionales antes
eran el paso previo a la conformación de un partido y ahora ya no lo
son. Eso tenía una razón de ser, porque entonces la autoridad tenía
antecedentes de determinado grupo que pretendía constituirse en
partido, pues esa organización, al tener un registro previo como
agrupación nacional, había entregado informes y era supervisada.
Bueno, pues ahora de cualquier asociación puede surgir un nuevo
partido.
En este sentido, deplora también que con la reforma electoral “se
abandonó a las APN sin importarles que ellas colaboran en la
difusión de los valores democráticos, pues ayudan a formar
ciudadanía y ahora, ya sin recursos, poco es lo que pueden aportar”.
Asimismo, para Mao Sáenz resulta en verdad preocupante que dicha
reforma propició la cancelación de la libertad de expresión y el
derecho a la información, “porque los partidos políticos
monopolizaron el acceso a los medios de comunicación. Con la
reforma, ahora sólo ellos tienen acceso y eso es retrógrado, propio
de una dictadura, de un poder totalitario”, asevera.
Igual de grave, dice, es que “los partidos políticos siguen teniendo
el monopolio de la postulación de candidatos. No es cierto que haya
la posibilidad de las candidaturas independientes: quien no
pertenezca a un partido no será candidato. El partido establece las
reglas para aceptar que un ciudadano sea postulado o no”.
El también dirigente de la APN Parnaso advierte que en la
nueva reforma que se está planteando en el Congreso hay elementos
que permitirán a las fuerzas políticas “seguir monopolizando el
poder en el país y ello resulta aún más retrógrada; eso lo tenemos
que combatir los ciudadanos”.
Pone como ejemplo que los partidos proponen la reducción del número
de diputados plurinominales: “Pero así como lo están planteando
únicamente refuerzan el papel hegemónico de sus mayorías. Nosotros
estamos de acuerdo en que se reduzca el número de diputados, pero al
mismo tiempo desaparezca la votación por distrito y se asigne a cada
partido el número de curules conforme al porcentaje de votos
obtenidos; es decir, si lograron 35% de los votos, que obtengan 35%
de las curules. Que no terminen con la pluralidad”.
Lanza otra advertencia: “Recordemos que los legisladores también
buscan aumentar el porcentaje de votos para que un partido pueda
mantener el registro; se pretende que pase de tres a cuatro o 5%,
esto con la intención de que se acabe con los partidos minoritarios
y en consecuencia con la pluralidad”.
Mao Sáenz dice que su APN y otras ya tienen listos los
planteamientos que harán al Congreso: “Se debe permitir que haya
candidaturas independientes, clar, bajo ciertos esquemas, criterios
mínimos de apoyo, de representatividad, pero que definitivamente no
requieran el aval de un partido político”. Asimismo, que se le
garanticen las condiciones de competencia; “ya se estudiarían las
fórmulas para ello, puede ser que al candidato ciudadano que gane se
le devuelva el 50% de los que gastó, como sucede en Yucatán, donde
tienen una ley muy avanzada al respecto”.
Agrega: “Debemos ver cuál es el sistema de partidos que queremos en
México, porque el actual se debe cambiar a uno más abierto, donde la
organización pueda aspirar a convertirse en un partido, pero sin que
ello signifique que se incremente el costo de los partidos, porque
ya bastante cuestan el IFE y las actuales fuerzas políticas; costo
que, por cierto, hay que reducir”.
Dice que también “necesitamos un reforma integral en materia de
acceso a los medios de comunicación, a fin de que se garantice a los
ciudadanos el libre acceso a ellos; que no lo monopolicen los
partidos, pero además que en dichos medios cada ciudadano o fuerza
política tenga la libertad de expresar sus puntos de vista y los
límites a la libertad de expresión sean aquellos que marcaba la ley
antes de la reforma, es decir, no difamar, no causar daño moral, no
incitar a la violencia, etcétera. Recordemos que siempre serán
preferibles los excesos que conculcar la libertad de expresión”.
Además expresa, “sería preferible que un organismo autónomo,
ciudadano, sea el que vigile los contenidos de los mensajes, pero de
ninguna manera el IFE”.
Por otro lado, el dirigente de la APN Parnaso comenta que
también plantearán temas como el referéndum, el plebiscito, la
iniciativa popular y la revocación del mandato, este último elemento
fundamental en la vida democrática de una nación, porque “luego hay
gobernantes o autoridades corruptas e ineptas a las que no se puede
remover”.
Mao Sáenz advierte: “No permitiremos una reforma que no regrese a
los ciudadanos sus garantías fundamentales”.
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