11 de octubre de 2009.
Revista Vértigo
Leonardo Valdés Zurita confronta a sus compañeros
Defiende el presidente del IFE privilegios salariales y gastos
superfluos
"Preocupa que al consejero presidente le esté dando el síndrome
Isidro Cisneros, porque parece que ya tiene síntomas: falta de
liderazgo, falta de construcción colectiva y no querer ver la
realidad": consejero Marco Antonio Gómez Alcántar.
Conforme ha ido creciendo la molestia de la sociedad por el derroche
de recursos públicos por parte de los funcionarios del Instituto
Federal Electoral (IFE), el presidente del organismo, Leonardo
Valdés Zurita, asume una posición de necedad y confronta a quienes
le reprochan su elevado salario y costosos gastos en comidas, bonos,
viajes, autos de lujo, celulares… La defensa a sus privilegios —a
costa del presupuesto— es tal, que ha llegado incluso a confrontar a
compañeros consejeros, como Marco Antonio Gómez.
La situación comienza a ser insostenible porque cada vez es más
evidente que el IFE pierde credibilidad frente a la sociedad que,
atónita, observa cómo el titular del organismo gasta miles de pesos
en comidas y viajes, al mismo tiempo que defiende a toda costa la
"obesa" estructura del instituto, con cientos de plazas y asesores
muy bien pagados.
Ahora, frente a la serie de confrontaciones que sostiene el
presidente del IFE, incluso con quienes comparte responsabilidades,
el clamor es unánime: que renuncie Valdés Zurita a un sistema de
privilegios que al final dañan a la sociedad.
Problema de obesidad
Hacia el mes de agosto el Consejo General del IFE "aprobó el
anteproyecto de presupuesto de la institución para el ejercicio
2010, que prevé recursos por seis mil 219.7 millones para su gasto
de operación", a los que habría que añadir las prerrogativas para
los partidos, para sumar un presupuesto total de nueve mil 200
millones de pesos.
La reacción de la sociedad fue inmediata. Por sólo citar una de
tantas declaraciones, tenemos la de Jaime Cárdenas, ex consejero
electoral del IFE, quien expresó: "El IFE es un organismo muy
grande, muy costoso, al cual le hace falta una auditoría al
desempeño para determinar qué estructura administrativa requiere en
función de sus atribuciones".
Y añadió: "La oficina del consejero presidente ha crecido mucho en
número de asesores, así como los salarios que tienen ellos y su
secretario particular. Creo que ese tipo de estructura
administrativa a cargo del consejero presidente, y no sé si a cargo
de los demás consejeros, es una estructura que podría reducirse".
Pero ninguna declaración, ningún exhorto a la austeridad, ninguna
crítica hizo reaccionar a Valdés Zurita.
Y hoy, desde el mismo Consejo General llega la crítica. Ahora que el
sector empresarial publica un desplegado en el cual pide al Congreso
de la Unión hacer una revisión detallada del paquete económico 2010
que incluya disminuir los recursos para los partidos políticos y los
organismos electorales, el consejero electoral Marco Antonio Gómez
Alcántar externa su punto de vista y afirma: "Creo que tenemos un
IFE obeso, tenemos que replantearnos cómo hacer lo mismo costando
menos. Y creo que el IFE tiene toda la experiencia para poner en la
mesa, de forma paralela al presupuesto que estamos estableciendo,
una reestructura que haga o que genere ahorros de los recursos
públicos, hoy que están escaseando".
El consejero Gómez acepta que es necesario hacer una
reestructuración, pendiente desde hace 18 años. Al respecto, dice:
"Creo que los tiempos ya nos alcanzaron y exigen que el presupuesto
ordinario del IFE se reduzca. Ya es insostenible un presupuesto de
nueve mil millones de pesos".
Por otro lado, en entrevista para la radio, el también consejero del
IFE Virgilio Andrade Martínez afirmó que en su calidad de
funcionario debe ser comedido con el uso de los recursos públicos,
por lo que algunas prestaciones que recibe "sí las he dejado de
lado", como la telefonía celular o los gastos para alimentos.
También resaltó que ante un escenario de crisis, como la actual, los
gastos de los servidores públicos en alimentación y viáticos "son
los primeros que salen a la vista", por lo que "hay que tener una
actitud austera y transparente".
Defensa a ultranza
Sobre esa serie de críticas que se lanzan al oneroso gasto del
instituto —de parte de los propios consejeros—, la prensa inquirió
el jueves pasado al presidente del IFE, quien aparentó estar
dispuesto a considerar una reducción en el presupuesto del
organismo.
Por ejemplo, cuando se le preguntó cómo hacer que la democracia ya
no sea tan cara, respondió: "He propuesto algunas alternativas,
vamos a hacer también un esfuerzo para que los señores diputados
conozcan esas alternativas; por ejemplo, los instrumentos de
votación electrónica en muchos países han ayudado a disminuir los
costos de los procesos electorales, esa es una de las alternativas".
De manera más directa, se le pidió su punto de vista acerca sobre el
hecho de que el presidente del PAN, César Nava, impulsa una
iniciativa en la que plantea que los recursos de los partidos
políticos se reduzcan 50%, a lo que llanamente respondió: "Es una
evaluación que tendrán que hacer los señores diputados. El Instituto
Federal Electoral, en esa materia, no tiene ninguna participación".
Y al planteársele que también se pediría que se reduzcan los
recursos del IFE, advirtió: "Tenemos que considerar que una buena
parte de nuestro presupuesto se emplea para pagarle a la estructura,
a los trabajadores, a los empleados, que además son miembros de un
servicio profesional electoral y que están normados por la Ley
Electoral".
Germán León, dirigente de la Asociación de Trabajadores del IFE,
afirmó que es necesario que en el instituto haya recorte de asesores
y altos mandos, así como de los privilegios de que gozan estos
funcionarios.
Al referirse al rumor de que habrá un despido de entre 10 y 15% de
los cinco mil trabajadores operativos de base, comentó: "Esta
administración ha engrosado a los trabajadores de base. Nosotros
pensamos que con la plantilla que estábamos en 2008 —éramos cinco
mil trabajadores de base— podemos trabajar bien. No nos oponemos a
los recortes, pero podemos empezar con altos mandos, asesores y
gastos suntuosos que hay en el IFE".
Recordemos algunos datos. Por ejemplo, que el consejero presidente
goza de un sueldo "bruto" que asciende a 246 mil 99 pesos al mes:
ocho mil 203 pesos diarios, que al año suman dos millones 952 mil,
sin contar los bonos. Pero además tiene una prima vacacional para
gastar en sus 20 días de vacaciones al año; un aguinaldo de 40 días
de salario, que suma 328 mil pesos; y gastos de alimentación por
once mil 970 pesos mensuales, conforme a la información pública que
se encuentra en el sitio de internet del instituto.
Y si el consejero presidente cuesta a los mexicanos mucho en sueldo,
bonos y comidas, las plazas que dio a sus colaboradores más
cercanos, a quienes tanto defiende, no se quedan atrás. Veamos.
El presidente del IFE asigna a los titulares de la Secretaría
Particular y la Coordinación de Asesores un sueldo mensual "bruto"
de 171 mil 16 pesos; a la persona encargada de la Secretaría Privada
le asigna una plaza de 88 mil 240; a la responsable de la
Coordinación Administrativa una de 137 mil 239. Sus once "asesores"
perciben al mes, nueve de ellos, 99 mil 686; tres, 52 mil 172; uno,
79 mil 988; y otros tres 24 mil 245.
En total, la presidencia del IFE tiene asignadas 41 plazas con
tareas como "líder de proyecto", "profesional ejecutivo de servicios
especializados", "subdirector de servicios" y "jefe de proyectos", a
quienes se les asignan sueldos mensuales que van de los 15 mil a los
57 mil pesos.
Al revisar la información pública del sitio de internet del
instituto observamos además que la alta burocracia del IFE obtiene
percepciones mensuales que van de los 200 mil a los 300 mil pesos,
pasando por plazas de 180 mil, 130 mil, 70 mil y 50 mil pesos;
personal al que, además de su salario, se le otorgan compensaciones,
asignaciones adicionales, bonos, aguinaldo, despensa, primas
vacacionales, seguros, cuotas al ISSSTE, al Fovissste, aportaciones
al SAR y despensas…
De esta forma, el organismo gasta en "servicios personales" cinco
mil 422 millones 972 mil 950 pesos: el organismo absorbe —entre
sueldos y privilegios— dos terceras partes de lo que los mexicanos
invierten en sus comicios.
¿Y la disminución de gastos de operación? Bueno, al respecto Valdés
Zurita también tiene una justificación para que no se los reduzcan:
"Nosotros lo que mostraremos en su momento a los señores diputados
es el costo que tiene la aplicación de la ley, el costo del Cofipe,
digámoslo así, para que el IFE pueda llevar a cabo sus actividades".
Recordemos de nuevo algunos gastos de la presidencia del IFE.
La factura expedida al IFE el 16 de enero de 2009 por el hotel
Elcano, ubicado en el paradisiaco puerto de Acapulco, Guerrero,
indica que el "consumo de alimentos" fue de 15 mil 110 pesos en una
comida.
Otra es la factura del hotel Pierre Marqués (donde la tarifa mínima
de una habitación por noche es de 194 dólares, es decir,
aproximadamente dos mil 425 pesos), que especifica que en "renta de
habitaciones" se cobraron 53 mil 571 pesos; en desayunos, siete mil
526, y en "servicios de café" ¡26 mil 520 pesos con 27 centavos!,
dando un total de 109 mil 40 pesos con 17 centavos.
Una más es del hotel Royal Pedregal, de fecha 11 de junio, que
describe que se trató de una "reunión de trabajo de los mandos
superiores del IFE para el seguimiento de las actividades del
proceso electoral 2008-2009", encuentro que implicó gastos por 57
mil 489 pesos.
¿Hay plan de austeridad para 2010?, se pregunta a Valdés Zurita,
quien responde: "Nosotros cada año llevamos a cabo planes de
austeridad y no será la excepción".
—Para ser más concretos, ¿de qué se trata?
—Depende del presupuesto que se va a otorgar.
—Para ser más concretos, ¿de qué se trata el plan de austeridad,
hablándose de los consejeros, de los altos mandos?
—Como ustedes saben, a partir de este mes de septiembre se hizo una
disminución a 50% en los apoyos de los consejeros electorales, en
gastos de representación, en telefonía celular, en gastos de
gasolina; estamos ya aplicando ese plan de austeridad.
—Dice que cada año lo hay. ¿El año pasado de cuánto fue el ahorro?
—Para este año, para este ejercicio presupuestal tenemos pensado que
podemos conseguir un ahorro, con estas nuevas medidas, de
aproximadamente mil millones de pesos. No hay que olvidar que este
fue un año electoral, en el que por supuesto el IFE tiene que hacer
muy grandes erogaciones (…) Pero a pesar de eso vemos un buen
trabajo en nuestro programa de austeridad.
—¿Y ese dinero se devuelve a la tesorería?
—Estas son determinaciones que toma el propio Consejo General, en
algunos casos, en años pasados se han hecho inversiones para comprar
inmuebles, con el objeto de bajar también el gasto de pago de
arrendamientos…
—¿Cuánto pagan de renta anualmente?
—No tengo el dato concreto, pero simplemente tomando en
consideración que la enorme mayoría de nuestras oficinas están en
casas o en edificios rentados, hay una erogación significativa, en
ese sentido.
Cabe señalar que hace unos días se dio a conocer que el organismo
gasta 81 millones y medio de pesos en la renta de siete inmuebles.
De ellos, el IFE paga a los propietarios del edificio Zafiro II
(donde se encuentran la dirección ejecutiva del Servicio Profesional
Electoral y la Coordinación de Asuntos Internacionales) dos millones
662 mil 104 pesos al mes; al hotel Paraíso Radisson, por el servicio
de estacionamiento para quienes laboran en el edificio Zafiro, paga
al mes 82 mil 700 pesos.
Al edificio Quantum, ubicado en la colonia Las Águilas, el IFE le
paga un millón 89 mil pesos. Asimismo, el órgano electoral incluso
renta oficinas en una colonia aledaña a donde se ubica su sede
principal, mismas que destina al Centro para el Desarrollo
Democrático y por ese sitio paga 114 mil pesos mensualmente. Y por
la renta de una bodega ubicada en la colonia Cerro de la Estrella,
el instituto paga al mes 665 mil 183 pesos.
Zurita no ve la realidad
No es la primera vez que el consejero Marco Gómez reconoce que hace
falta revisar el gasto de operación del instituto para corregirlo.
Hace algunos días, Gómez dijo que el IFE viviría una
reestructuración "dolorosa", que podría llegar incluso a los
despidos y posiblemente desaparecerán áreas para hacer más eficiente
este organismo y adecuarlo al presupuesto que recibirá de la Cámara
de Diputados, el cual presumiblemente sufriría un recorte:
"Esperaría que el recorte sea sensato".
De inmediato, Valdés Zurita desmintió al consejero Marco Gómez, en
el sentido de que el IFE planea una reestructuración en la que
podría haber despidos y afirmó que el consejero "no estuvo en toda
la reunión" en la que se plantearon algunas medidas frente al tema
de un posible recorte presupuestal.
En respuesta, Gómez Alcántar aseveró que sí estuvo en la reunión y
que sí se tocó el tema y deploró que Valdés Zurita esté sufriendo el
"síndrome Isidro Cisneros". Y explicó: "Yo estuve ahí en la reunión
y a mí lo que me preocupa es que no quiera ver la realidad ante el
tamaño del presupuesto que tenemos, ante la situación económica del
país, y queramos evadir lo que una realidad exige para hacer del IFE
una entidad más eficiente; lo que sí preocupa es que al consejero
presidente le esté dando el síndrome Isidro Cisneros (ex presidente
del Instituto Electoral del DF que fue desconocido por sus
compañeros y destituido), porque parece que ya tiene síntomas: falta
de liderazgo, falta de construcción colectiva y no querer ver la
realidad..."
Pero como bien sabemos, Valdés Zurita se ha caracterizado por
contradecirse: Ahora dice que aceptaría que se analice la reducción
al presupuesto del instituto, pero no ha sido así siempre:
Apenas el 25 de septiembre acudió a firmar un convenio con el
Instituto Electoral de Quintana Roo y ahí dijo que en los países
democráticos desde hace mucho tiempo se ha invertido en capital no
sólo económico sino también humano para consolidar la democracia y a
nadie escapa que México es una democracia naciente.
Luego, en una entrevista para un medio impreso, respondió a pregunta
expresa: "Si no se otorgan los recursos suficientes para programas,
se nos va desactualizando el padrón electoral, se nos acumulan
casillas en las secciones electorales y esto va teniendo impactos
sobre la calidad del servicio"
Mao Sáenz, presidente de la Agrupación Política Nacional Parnaso,
comenta sobre la confrontación de Valdés Zurita con sus compañeros
que "poco a poco va permeando la idea, al menos en algunos
consejeros, de que estamos ante una situación de crisis y ya es
insostenible un sistema de privilegios que merma los recursos
públicos".
Sáenz resalta que la confrontación por el tema del uso de los
recursos no es algo nuevo, pues "desde hace tiempo hay un ambiente
de confrontación en el seno del Consejo General por la serie de
errores que se han venido cometiendo".
Para la sociedad, al igual que para los expertos consultados, de
nuevo Leonardo Valdés Zurita defiende un IFE obeso, cuyos
funcionarios perciben escandalosos sueldos y privilegios, que
resultan muy costosos para los mexicanos.
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